En el corazón de la Semana Santa 2026, nuestra Basílica Catedral se transformó en el Cenáculo donde el amor se hizo entrega. Nuestro Arzobispo, S.E. Mons. Jesús González de Zárate Salas, presidió la Solemne Misa de la Cena del Señor, dando inicio al Triduo Pascual; concelebrada por el Pbro. Joel Núñez, párroco de esta Santa Iglesia.
Fue una tarde para adorar el misterio de la Eucaristía, el don del Sacerdocio y el mandato del Amor Fraterno.
En su homilía el Arzobispo manifestó que es «En el sacramento de la Eucaristía, Jesús está real y verdaderamente presente en medio de nosotros. Es la comida de la familia de Dios».
Fiesta de Liberación, Monseñor vinculó la Última Cena con la Pascua, destacando que es la fiesta de la vida y la libertad: «Dios nos entregó a su propio Hijo; hemos ganado para la vida».
Al referirse al Lavatorio de los Pies, el Arzobispo hizo un llamado contundente a la humildad:
«Debemos bajarnos de nuestro pedestal, de esos que nos construimos creyéndonos dioses, para arrodillarnos y servir. Solo el que da la vida, la gana».
La enseñanza de Jesús es clara: el mayor debe ser el servidor. «Amarnos como Jesús nos amó se traduce en el servicio que nos debemos unos a otros en este camino».
Hoy, al contemplar el monumento y reservar el Santísimo, alabamos y bendecimos al Señor por quedarse como fuente de salvación eterna. ¡Gracias, Señor, por el pan de vida!
@ArquiDValencia
